Vacaciones, playa, sol... ¿cómo cuidar tu piel en verano?

Vacaciones, playa, sol... ¿cómo cuidar tu piel en verano?

Cuando aprieta el sol durante el verano, sólo quieres llevar ropa ligera y lucir un bronceado perfecto. Aunque nos encanta el sol, a nuestra piel... un poco menos. De hecho, el sol representa para ella una agresión potencial si no está bien cuidada, así que queremos recordarte que tienes que cuidar tu piel durante todo el año, porque es la regularidad la que, como en todo, acaba dando sus frutos.

A medida que el verano se acerca y durante el mismo, es esencial adoptar una rutina de cuidado más apropiada y un estilo de vida particularmente saludable.

Siempre recordaremos las frases de nuestros padres:

¡No te pongas al sol en las horas fuertes!

¡Bebe mucha agua!

¡Échate crema cuando salgas del agua!

¡No olvides tu sombrero!

Pero entonces ¿Es el sol nuestro amigo o nuestro enemigo?

El sol es nuestro amigo, de hecho, mejora nuestro estado de ánimo, y promueve la producción de vitamina D. Puede convertirse en nuestro enemigo si no nos protegemos bien. Cuando aparecen los primeros rayos de sol, es necesario protegerse, ya sea en la playa, en nuestro jardín, en la terraza de una cafetería o simplemente cuando salimos a dar un paseo.

La radiación ultravioleta (UV) puede ser emitida por fuentes naturales, como el sol, o fuentes artificiales, como las lámparas de bronceado.

Es totalmente invisible al ojo humano y no proporciona ninguna sensación de calor pero es necesaria para que nuestro cuerpo sintetice la vitamina D, que es esencial para el crecimiento y la salud de nuestros dientes y huesos, pero hay que tener mucha precaución pues,también es responsable del daño ocular o cutáneo que puede conducir al cáncer. Cuanto más alto es el índice UV, más peligrosas son las exposiciones frecuentes y prolongadas.

Los peligros asociados con los rayos UVB se conocen desde hace mucho tiempo y son los responsables de las quemaduras solares, entre otras cosas, mientras que los asociados con los rayos UVA se han conocido recientemente. Sin embargo, ambos son peligrosos porque penetran en la epidermis. Los rayos UVA están muy mal filtrados por la atmósfera y representan el 95% de los rayos UV que llegan a la superficie de la Tierra. Los UVB se filtran mejor, pero su intensidad aumenta durante el día y se hacen más intensos en la zona del Ecuador terrestre.

Para protegerte lo mejor posible y asegurarte una piel bonita y sana, busca sombra y evita el sol entre las 12h y las 4h, ya que es en estos momentos es cuando la radiación ultravioleta es más intensa.

Protégete con una camiseta, gafas y sombrero. La ropa ligera (seca) filtra los rayos UV y es la mejor protección contra el sol. Las gafas de sol son esenciales pero asegúrese de que llevan la norma CE (preferiblemente CE3 o CE4) para una protección REAL.

Un sombrero protege los ojos y la cara. Escoja un sombrero de ala ancha que también cubra el cuello. Y, por último, ¡aplíquese el protector solar con regularidad!

Después de estos consejos y ahora que eres un poco más consciente de los peligros del sol en verano, centrémonos en cómo preparar su piel para la exposición solar, las mejores maneras de protegerla y cuidarla.

• Preparar la piel para el sol.

Para preparar tu piel de forma natural empezaremos desde el interior: contamos con algunos alimentos ricos en vitaminas y minerales que son buenos para la piel.

Las zanahorias, los tomates, las remolachas, los arándanos y las alubias son alimentos ricos en antioxidantes. Se pueden tomar crudos, en zumo o batido, hidratan el cuerpo y protegen la piel. Los alimentos ricos en Betacaroteno (zanahorias, naranjas, albaricoques), vitamina A (huevos enteros, aceite de hígado de bacalao, verduras verdes) y ácidos grasos esenciales (salmón, atún, aceite de semilla de uva), son esenciales.

La segunda regla esencial durante todo el año pero sobretodo en periodos de altas temperaturas es la hidratación. Recuerda beber mínimo 1.5 litros de agua todos los días. El agua es esencial para el transporte de los nutrientes y minerales contenidos en el cuerpo, ya que evita que la piel se reseque y envejezca a causa de la luz solar.

Por último, para obtener un nuevo aspecto después del invierno, nada mejor que un exfoliante suave. De hecho, cuando la piel pasa todo el invierno tapada, necesita ser exfoliada e hidratada profundamente para que las células muertas puedan ser retiradas y den paso a una piel más fresca para un bronceado uniforme y duradero. Sin embargo, evita exfoliar el día anterior a la exposición al sol, ya que la exfoliación afina la piel y la hace más vulnerable a los efectos de la radiación ultravioleta.

• Claves para proteger la piel frente al sol.

La única protección real contra la radiación UV es la protección solar. En forma de bálsamo, leche o aceite, de SPF6 a SPF50+, existe una multitud de productos de protección solar para todo tipo de pieles y partes del cuerpo. Para elegir el factor de protección adecuado o SPF, es importante tener en cuenta el tipo de piel y las condiciones de la luz solar. Cuanto más clara sea tu piel, más alto debe ser el SPF. El protector solar debe aplicarse en una cantidad suficiente en todas las partes del cuerpo que no estén cubiertas por la ropa. Elija índices de protección altos (mínimo 30, incluso 50 para condiciones extremas), activos contra los rayos UVB y UVA.

Recuerde volver a aplicarlo en función del factor de protección elegido, si es el 30, cada 30 minutos, del 50 cada 50 minutos... y, por supuesto, después de cada baño. Y por favor, no pienses que un protector solar impide broncearse, y aún menos pienses que sólo porque ya tengas la piel bronceada debes dejar de protegerla.

Nosotras desde Bilâh defendemos el uso de protección solar mineral No Nano, puesto que, los protectores solares tradicionales contienen filtros sintéticos de origen petroquímico que se sospecha que son disruptores endocrinos y que, por lo tanto, tienen efectos nocivos sobre el equilibrio hormonal.

Por último y no menos importante, protege tu cabello. Si los rayos UV pueden hacer un gran daño a la epidermis, también pueden ser muy dañinos para el cabello, penetran profundamente en la fibra capilar y sensibilizan las puntas dañando la queratina. Como resultado, el cabello se rompe más fácilmente, pierde brillo y se vuelve áspero y seco, y es aún peor para el cabello teñido que, ya dañado por diversos procesos químicos, es aún menos resistente a los rayos solares y literalmente se quema...

Es importante recordar que hay que reparar el cabello después de cada exposición prolongada para reducir el daño en la medida de lo posible. Por eso, todas las mañanas, sobre el cabello seco, aplicar un producto especial para el cuidado del cabello que contenga filtros UV y un alto factor de protección. Al igual que con el protector solar, no dude en aplicarlo regularmente.

• Cuidar la piel tras la exposición solar.

Después de tomar el sol, independientemente de la duración de la exposición, es esencial cuidar bien la piel. De hecho, la piel está sometida a estrés oxidativo durante cada exposición al sol. Este estrés provoca sequedad y deshidratación de la piel y acelera su envejecimiento prematuro. Para eliminar de la piel los residuos del día (crema de sol, arena, polvo, contaminación...) y las secreciones sebáceas, el primer paso esencial es limpiarla adecuadamente.

El segundo paso esencial después de la exposición al sol es el uso de un tratamiento calmante y regenerador, cuyo objetivo es hidratar la piel, nutrirla y estimular su regeneración celular. Como la hidratación es el elemento clave de una piel sana, junto con la dieta saludable, consumiremos alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes, como las frutas frescas y las verduras de temporada, además de los alimentos ricos en Betacaroteno.

Toda exfoliación debe ser siempre ligera y puntual para no ser demasiada deshidratante o incluso irritante a largo plazo, y contrariamente a la creencia popular, exfoliar la piel no significa perder el bronceado, sino todo lo contrario. Una rutina de exfoliación ligera y regular asegura que el bronceado dure y le da un aspecto uniforme.

En cuanto al cabello, al igual que la piel, requiere un cuidado especial después de la exposición al sol. Lávalo con un champú suave y aplica una mascarilla reparadora para fortalecer las puntas.

Adoptar este ritual no más de dos veces por semana, es más que suficiente.

Si tu cabello está muy seco, no dudes en ofrecerle un baño de aceite 100% natural para nutrirlo en profundidad, incluso puedes aplicarlo de medios a puntas y dejarlo toda la noche.

Si aplicas todos estos consejos, te garantizamos el mejor bronceado después de las vacaciones ¡ponte a ello!

Os dejamos nuestra selección de productos para cuidar tu piel este verano:

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Esperamos que os haya servido de ayuda e inspiración.

Saludos
Equipo Bilâh You Want.